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Régimen de gananciales: beneficios en la sociedad de capital

4/2020

29.05.2020

Laura Fernández Moreira

De acuerdo con el Código Civil, si un matrimonio está casado en régimen de gananciales, los frutos, rentas o intereses producidos por los bienes de los cónyuges son gananciales, incluso en el caso de que alguno de esos bienes sea privativo.

 

Esta regla aparentemente tal clara, venía planteando dudas en el caso de los beneficios no repartidos, o destinados a reservas, de una sociedad de capital de la que es socio de forma privativa uno solo de los cónyuges. La respuesta a esa pregunta determinaría si, en el caso de disolución de la sociedad de gananciales, el cónyuge no titular de las acciones o participaciones privativas, tendría frente al otro cónyuge un derecho de crédito por las ganancias sociales no repartidas.

 

Hasta el momento, esta cuestión no estaba clara, ya que ninguna norma lo regulaba expresamente, ni si quiera el Código Civil; además el Tribunal Supremo tampoco se había pronunciado al respecto,  y las Audiencias Provinciales habían dictado sentencias contradictorias en ambos sentidos, esto es, había sentencias que declaraban que el cónyuge no socio sí tenía derecho a las ganancias no repartidas, ya que consideraban que dichas ganancias eran frutos, y por ende, de acuerdo con lo establecido en el Código Civil, tienen la naturaleza de ganancial; en estos casos, se apoyaban además, entre otros argumentos, en la aplicación analógica de la regulación del usufructo de acciones y participaciones, regulada en la Ley de Sociedades de Capital, según la cual, cuando finaliza el usufructo, puede el usufructuario exigir al nudo propietario los beneficios no repartidos.

 

Finalmente, el Tribunal Supremo se ha pronunciado a este respecto, en su Sentencia del 3 de febrero de 2020, inclinándose por la postura de considerar el carácter no ganancial de las reservas. Entiende el Alto Tribunal que mientras los beneficios permanecen integrados en el patrimonio de la sociedad sin haber sido repartidos, sociedad ésta que tiene personalidad jurídica propia y un patrimonio diferente al de sus socios, éstos únicamente tienen un derecho abstracto sobre dichos beneficios no distribuidos.

 

Por lo tanto, el Tribunal Supremo entiende que las reservas, no se pueden identificar con los frutos y tener carácter ganancial, teniendo también en cuenta, además, que éstas reservas pueden desaparecer por pérdidas futuras en la sociedad, y por ende que nunca lleguen a formar parte del patrimonio del cónyuge socio.

 

No obstante, el Tribunal Supremo, puntualiza dos cuestiones importantes, por un lado, que los beneficios cuyo reparto se acuerde mientras esté vigente la sociedad de gananciales, y se decida proceder a su reparto a los socios, una vez disuelta la misma, en este caso, dichos beneficios que recibe el cónyuge socio tienen la naturaleza de gananciales; y por otro lado, que la doctrina del Tribunal no ampara los comportamientos fraudulentos, y en concreto la adopción de acuerdos cuya finalidad sea destinar los beneficios a reservas en vez de proceder a su reparto, siendo la verdadera intención de las partes evitar que dichos beneficios adquieran el carácter ganancial.

 

 

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