.

El IVA en la adquisición intracomunitaria de bienes

3/2020

30.04.2020

Martín Fernández Castro

El pasado 23 de abril, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (“TJUE”) ha dictado sentencia en el asunto C-401/18 que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada por el Tribunal Regional de Praga, en el marco del procedimiento entre la compañía checa Herst s.r.o. y la Dirección Tributaria de la República Checa.

 

La petición de decisión tenía por objeto, principalmente, la interpretación del artículo 20[1] de la Directiva 2006/112/CE del Consejo, de 28 de noviembre de 2006, relativa al sistema común del impuesto sobre el valor añadido, regulador de la adquisición intracomunitaria de bienes.

 

Tal y como se explica en la Sentencia, Herst es una sociedad establecida en la República Checa que desarrolla su actividad en el sector del transporte y también es propietaria de una serie de estaciones de servicio de distribución de combustible.

 

En el marco de su operativa, Herst realizó durante diferentes periodos el transporte de combustible desde varios Estados miembros hasta la República Checa, con sus propios medios y a su cargo.

 

Herst no actuaba únicamente como transportista, sino también como adquirente final del combustible, al término de una cadena de operaciones de compra y reventa sucesivas.

 

Según estas conclusiones, el combustible era inicialmente adquirido por un operador económico checo y Herst lo transportaba hasta la República Checa en régimen suspensivo de impuestos especiales. Durante este transporte, el producto se revendía sucesivamente a otros operadores. Herst no percibía remuneración alguna por el transporte del combustible, pero obtenía margen comercial constituido por la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta de la mercancía.

 

En el contrato de compraventa de mercancía se establecía que Herst se convertiría en propietario del combustible únicamente una vez que este fuera despachado a libre práctica.

 

La raíz de la discrepancia entre Hesrt y la Administración Tributaria consistía en que, según la primera, la compra de combustible era una adquisición interna y según la segunda, una adquisición intracomunitaria (según la Administración Tributaria, en el caso de operaciones en cadena vinculadas a un único transporte intracomunitario, esto solo puede imputarse a una de esas operaciones).

 

En el marco del procedimiento administrativo, Herst sostuvo que el transporte de combustible era de dos tipos: el primero un transporte internacional entre Estados miembros, durante el cual Herst actuaba únicamente como transportista y el segundo un transporte interno después del despacho a libre practica del combustible, durante el cual adquiría la facultad de disponer libremente de la mercancía.

 

Una de las cuestiones prejudiciales planteadas por el Tribunal local consistía en si el artículo 20 de la Directiva del IVA “debe interpretarse en el sentido de que el sujeto pasivo que efectúa un transporte intracomunitario de bienes en régimen suspensivo de impuestos especiales, con la intención de adquirir dichos bienes para su actividad económica una vez despachados a libre práctica en el Estado miembro de destino, obtiene la facultad de disponer de dichos bienes como propietario, en el sentido de dicha disposición, cuando, durante su transporte, los mismos bienes han sido revendidos sucesivamente a otros operadores económicos”.

 

En primer lugar, el TJUE recuerda la base que determina que la adquisición intracomunitaria de un bien tiene lugar cuando el adquirente posee el poder de disponer del bien en calidad de propietario y el proveedor demuestra que el bien ha sido transportado a otro estado miembro.

 

Con respecto al “poder de disponer”, la clave reside en que no tiene que ser siempre coincidente con la transmisión de la propiedad, ni tampoco se requiere poseer físicamente el bien.

 

La transmisión del poder de disposición significa que la parte a la que se ha transmitido dicho poder tiene la posibilidad de adoptar decisiones que puedan afectar a la situación jurídica del bien, entre ellas, la decisión de venderlo.

 

En el presente caso, resulta evidente que el tribunal juzgador podría llegar a determinar que hubo múltiples transmisiones del poder de disponer.

 

En relación con la exención de IVA en entregas intracomunitarias, con respecto a las cadenas de varias entregas sucesivas que dan lugar a un único transporte, el transporte intracomunitario solo puede imputarse a una de las entregas, para lo cual habrá que atender a todas las circunstancias particulares del caso. Por tanto, la clave del asunto reside en determinar cuándo se produjo la transmisión al adquirente final, es decir, el criterio temporal.

 

El problema de este caso, es que, si se han producido diversas transmisiones durante el transporte, este método no resultaría aplicable.

El hecho de que el transporte se hubiera realizado en régimen suspensivo de impuestos especiales no resulta decisivo a efectos de IVA.

 

Sin embargo, sí debe tenerse en cuenta que, en este caso, las diversas trasmisiones comenzaron y terminaron en el mismo operador económico, la propia Herst inició el transporte del combustible, pagando una factura a cuenta al primer operador económico de la cadena de operaciones de compra y de reventa antes incluso de haber cargado el combustible en locales situados en los Estados miembros de salida, realizó su transporte con sus propios vehículos y no facturó el precio del transporte, tal y como especifica el TJUE:

 

“El artículo 20 de la Directiva del IVA debe interpretarse en el sentido de que el sujeto pasivo que efectúa un transporte intracomunitario único de bienes en régimen suspensivo de impuestos especiales, con la intención de adquirirlos para su actividad económica una vez despachados a libre práctica en el Estado miembro de destino, obtiene el poder de disponer de dichos bienes como propietario, en el sentido de dicha disposición, siempre que tenga la posibilidad de tomar decisiones que puedan afectar a la situación jurídica de los bienes, entre ellas, en particular, la decisión de venderlos”

 

Por lo tanto, en las operaciones intracomunitarias que acarreen ventas en cadena (en las que no queda claro los momentos de las sucesivas ventas) habrá que atender a todas las circunstancias particulares de la operación para determinar finalmente la naturaleza de la operación. En el presente caso, por ejemplo, el hecho de que la empresa ejecutara el transporte y la compra final, podría considerarse un indicio de que la operación intracomunitaria era la propia compra de Herst. En todo caso, esta valoración tendrá que llevarla a cabo el tribunal local.

 


[1] Se considerará «adquisición intracomunitaria de bienes» la obtención del poder de disposición como propietario de un bien mueble corporal expedido o transportado, con destino al adquiriente, por el vendedor, por el adquiriente o por cuenta de ellos, hacia un Estado miembro distinto del de partida de la expedición o del transporte del bien.

 

Cuando los bienes adquiridos por una persona jurídica que no sea sujeto pasivo sean expedidos o transportados a partir de un territorio tercero o de un país tercero e importados por dicha persona en un Estado miembro distinto del de llegada de la expedición o del transporte, los bienes se considerarán expedidos o transportados a partir del Estado miembro de importación. Dicho Estado miembro concederá al importador designado o reconocido como deudor del impuesto en virtud del artículo 201, la devolución del IVA pagado por la importación en la medida en que el importador acredite haber satisfecho por su adquisición el impuesto en el Estado miembro de llegada de la expedición o de transporte de los bienes.

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio Recomendar esta página Recomendar esta página
© Bufete Cesáreo Fernández y Moreira, S.L.P.

Cómo llegar