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El Modelo 390 de IVA y su eficacia interruptiva

5/2020

30.06.2020

Martín Fernández Castro

 

El pasado 18 de mayo de 2020, la Sección 2 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo emitió una Sentencia sobre la presentación del modelo 390 (declaración-resumen anual de IVA) y su posible efecto interruptivo de la prescripción del derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria mediante la oportuna liquidación.

 

Tal y como se indica en la Sentencia, la empresa recurrente presentó en fecha 20 de octubre de 2008 la autoliquidación de IVA por el tercer trimestre de 2008. El 2 de febrero de 2009 presentó el modelo 390.

 

Tras la sustanciación de un procedimiento de comprobación limitada, la Agencia Tributaria dictó una propuesta de liquidación, con fecha 22 de octubre de 2012, esto es, 4 años y 2 días después de presentar la autoliquidación.

 

La cuestión planteada en casación era, en síntesis, si la presentación del modelo 390 interrumpía o no el plazo de prescripción para la determinación de la deuda tributaria correspondiente al tercer trimestre de 2008 que, tal y como se establece en la Ley General Tributaria, es de 4 años.

 

Lógicamente, la postura de la administración (TEAR de Madrid y Tribunal Superior de Justicia de Madrid) era la de entender que la presentación del modelo 390 sí generaba el efecto de interrumpir la caducidad puesto que, si bien la declaración-resumen anual no tiene un contenido liquidatorio, sí es cierto que a la misma se acompañan las declaraciones trimestrales, de modo que ha de ser congruente con las mismas, lo que le otorga un efecto ratificador.

 

Por el contrario, la entidad recurrente defendía que la jurisprudencia empleada por el Tribunal Superior de Justicia se basaba en la antigua Ley General Tributaria que establecía que los plazos de prescripción se interrumpían por “cualquier actuación conducente al pago o liquidación de la deuda”. Sen embargo, el artículo 68.1 c) de la actual Ley General Tributaria establece que los plazos de prescripción se interrumpen “Por cualquier actuación fehaciente del obligado tributario conducente al pago o extinción de la deuda tributaria”.

 

Asimismo, defendía que la vigente Ley General Tributaria contiene unas nuevas definiciones de declaración, liquidación y autoliquidación, de modo que la presentación del modelo 390 no es sino una declaración recapitulativa de las autoliquidaciones ya presentadas.

 

Por último, recordaba que, desde la entrada en vigor de la Orden del Ministerio de Hacienda de 27 de diciembre de 2000, las autoliquidaciones presentadas mensual o trimestralmente no deben acompañarse de la declaración de resumen anual de IVA.

El Tribunal Supremo, una vez indicado que la presentación de la declaración-resumen anual supone el cumplimiento de una obligación que facilita la gestión del Impuesto sobre el Valor Añadido, considera que el objetivo inmediato de esa declaración no es el pago de la deuda que resulta en cada período de liquidación.

 

Asimismo, en línea con lo apuntado por la recurrente, indica que la jurisprudencia anterior estaba basada en un régimen jurídico distinto, tanto en la redacción de los preceptos reguladores de la prescripción, como por el hecho de que ya no haya que aportar, junto con el modelo 390, uno de los ejemplares de los modelos de declaración-liquidación de cada periodo trimestral.

 

El Tribunal Supremo asume la importante diferencia entre el artículo 66.1 de la antigua Ley General Tributaria y el 68.1 de la vigente y también valor las nuevas definiciones de “declaración”, “liquidación” y “autoliquidación”:

 

La liquidación tributaria es el acto resolutorio mediante el cual el órgano competente de la Administración realiza las operaciones de cuantificación necesarias y determina el importe de la deuda tributaria o de la cantidad que, en su caso, resulte a devolver o a compensar de acuerdo con la normativa tributaria".

 

Se considerará declaración tributaria todo documento presentado ante la Administración tributaria donde se reconozca o manifieste la realización de cualquier hecho relevante para la aplicación de los tributos.

 

Las autoliquidaciones son declaraciones en las que los obligados tributarios, además de comunicar a la Administración los datos necesarios para la liquidación del tributo y otros de contenido informativo, realizan por sí mismos las operaciones de calificación y cuantificación necesarias para determinar e ingresar el importe de la deuda tributaria o, en su caso, determinar la cantidad que resulte a devolver o a compensar.

 

Por tanto, en consideración del Tribunal Supremo, “es evidente, por tanto, que la declaración-resumen anual de IVA, modelo 390, no es una liquidación o una autoliquidación, sino una declaración recapitulativa de las autoliquidaciones ya presentadas”.

 

Justifica el tribunal que la anterior jurisprudencia se basaba en el hecho de que se acompañaban las declaraciones trimestrales al modelo 390, de modo que este tenía un efecto ratificador, pero esto decae desde la entra en vigor de la Orden del Ministerio de Hacienda.

 

También menciona el Tribunal Supremo la Resolución del Tribunal Económico Administrativo Central 0799/2013 en la que este último afirma que la declaración-resumen anual no aporta liquidaciones adicionales.

 

Asimismo, suscribe otras apreciaciones como la de que en la declaración-resumen anual suministra los datos acumulados del sumatorio, de manera que simplemente se trataría de aportar la información agregada.

 

Por todo lo anterior, el Tribunal Supremo estima el recurso de casación y determina que el plazo de prescripción no se interrumpe por la presentación de la declaración-resumen anual (modelo 390), lo que supone una reafirmación del cambio de criterio al respecto de esta importante cuestión.

 

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