Exención por los trabajos realizados en el extranjero

5/2019

17 de junio de 2019

Marta Moreira Fernández

El artículo 7 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (LIRPF) regula las rentas exentas, entre las cuales se incluyen los rendimientos del trabajo percibidos por trabajos efectivamente realizados en el extranjero.

 

Esta reducción fiscal se implantó con el fin de beneficiar a aquellos trabajadores que, siendo residentes en España, se desplacen al extranjero para desarrollar allí una actividad laboral, contribuyendo así a la internacionalización de las empresas españolas, y, por tanto, su competitividad.

 

La exención se aplicará a las retribuciones devengadas durante los días de estancia en el extranjero, con el límite máximo de 60.100 euros anuales.

 

¿Qué requisitos existen para aplicar la exención?

 

1.- Residencia en el territorio español.

 

El desplazamiento al extranjero para realizar una actividad laboral, no debe implicar en ningún caso la perdida de la residencia española. Ello supone que el desplazamiento al extranjero no supere un periodo de 183 días, salvo que continúe siendo España el centro de intereses económicos o el de vinculación familiar.

 

2.- Rendimientos del trabajo.

 

Las rentas que pueden beneficiarse de la exención, son únicamente los rendimientos del trabajo, por trabajos efectivamente realizados fuera del territorio español.

 

Principalmente se consideran rendimientos del trabajo los siguientes:

 

a) Los sueldos y salarios.

b) Las prestaciones por desempleo.

c) Las remuneraciones en concepto de gastos de representación.

d) Las dietas y asignaciones para gastos de viaje, excepto los de locomoción y los normales de manutención y estancia en establecimientos de hostelería con los límites que reglamentariamente se establezcan.

e) Las contribuciones o aportaciones satisfechas por los promotores de planes de pensiones.

f) Las contribuciones o aportaciones satisfechas por los empresarios para hacer frente a los compromisos por pensiones.

 

Es necesario que las retribuciones procedan de una relación laboral, no mercantil, habiendo rechazado la Dirección General de Tributos que se aplique la exención sobre las retribuciones de los administradores.

 

3.- Relación laboral.

 

La DGT ha señalado que la expresión “trabajos”, utilizada en la norma, debe entenderse referida a los rendimientos del trabajo derivados de una relación laboral.

 

4.- Pago de los rendimientos del trabajo.

 

El legislador incluye como condición para la aplicación del beneficio fiscal que el trabajador reciba efectivamente una remuneración por el trabajo que realiza en el extranjero.

 

5.- Trabajos efectivamente realizados en el extranjero.

 

La LIRPF exige que exista un desplazamiento del trabajador, fuera del territorio nacional. De esta forma debemos descartar aquellos trabajos que se realicen desde España para entidades extranjeras.

 

En este sentido, es obligación del contribuyente probar el desplazamiento y la prestación de servicios al extranjero.

 

6.- Ventaja obtenida por la empresa extranjera.

 

Opera la exención cuando la actividad supone un interés económico o comercial para la empresa destinataria, reforzando así su posición comercial. Es decir, si en circunstancias comparables, una empresa independiente hubiera estado dispuesta a pagar a otra empresa independiente la ejecución de esa actividad, podría aplicarse la exención.

 

Llegado el caso, es necesario que tanto la empresa como el trabajador, cuenten con pruebas suficientes que permitan demostrar que la entidad extranjera se ha beneficiado de los trabajados prestados.

 

7.- Impuesto de naturaleza idéntica o análoga al IRPF.

 

Se exige que el país o territorio donde se ejerce la actividad laboral haya establecido un impuesto que grave la renta personal de los residentes, al menos, de manera análoga al IRPF.
 

 

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