Fiscalidad de las indemnizaciones a directivos por pactos de no competencia postcontractual

8/2019

29 de julio de 2019

María Fernández Moreira

La Dirección General de Tributos (DGT), analiza en su consulta vinculante V3044-18, de 28 de noviembre, la posibilidad de aplicar la reducción prevista en el artículo 18.2 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (LIRPF), relativa a las rentas del trabajo, sobre la indemnización que el directivo de una empresa recibe tras su despido en virtud de un pacto de no competencia postcontractual.

 

Concretamente, el supuesto de hecho planteado en la consulta es el siguiente: Un directivo de una empresa, que fue despedido en fecha 15 de junio de 2018, habiendo firmado con la empresa un pacto de no competencia postcontractual de 9 meses de duración, el cual lleva aparejado el cobro de una indemnización pagadera a partir de los 6 meses desde el momento del despido, se plantea si resulta posible la aplicación de la reducción del 30 por ciento del artículo 18.2 LIRPF.

 

En primer lugar señalar que, la DGT, con el fin de determinar la validez a efectos fiscales de la indemnización percibida como rendimiento de trabajo, hace referencia, por un lado, a la legislación laboral en la que se regula la validez de los pactos de no concurrencia para después de extinguido el contrato de trabajo, artículo 21.2. del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, y, específicamente, la que se refiere a las relaciones laborales de los directivos, artículo 8.3 del Real Decreto 1382/1985, de 1 de agosto.

 

En este sentido, el artículo 17 LIPRF, señala que las indemnizaciones recibidas por la extinción de la relación laboral, común o especial, deben de calificarse como rendimientos de trabajo.

 

 

Por su parte, el artículo 18 de la LIRPF, establece en relación a los porcentajes de reducción aplicables a determinados rendimientos del trabajo, lo siguiente:

 

  1. Como regla general, los rendimientos íntegros se computarán en su totalidad, salvo que les resulte de aplicación alguno de los porcentajes de reducción a los que se refieren los apartados siguientes. Dichos porcentajes no resultarán de aplicación cuando la prestación se perciba en forma de renta.

 

  1. El 30 por ciento de reducción, en el caso de rendimientos íntegros distintos de los previstos en el artículo 17.2. a) de esta Ley que tengan un período de generación superior a dos años, así como aquellos que se califiquen reglamentariamente como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo, cuando, en ambos casos, sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo siguiente, se imputen en un único período impositivo.

 

Tratándose de rendimientos derivados de la extinción de una relación laboral, común o especial, se considerará como período de generación el número de años de servicio del trabajador. En caso de que estos rendimientos se cobren de forma fraccionada, el cómputo del período de generación deberá tener en cuenta el número de años de fraccionamiento, en los términos que reglamentariamente se establezcan. Estos rendimientos no se tendrán en cuenta a efectos de lo establecido en el párrafo siguiente.

 

No obstante, esta reducción no resultará de aplicación a los rendimientos que tengan un período de generación superior a dos años cuando, en el plazo de los cinco períodos impositivos anteriores a aquél en el que resulten exigibles, el contribuyente hubiera obtenido otros rendimientos con período de generación superior a dos años, a los que hubiera aplicado la reducción prevista en este apartado.

 

La cuantía del rendimiento íntegro a que se refiere este apartado sobre la que se aplicará la citada reducción no podrá superar el importe de 300.000 euros anuales.

 

Por lo tanto, para poder determinar si resulta posible la aplicación de la citada reducción del 30 por ciento, hay que verificar, si se cumple alguno de los dos requisitos exigidos por el precitado artículo 18 de la LIRPF, esto es, que la renta se haya generado en un período superior a dos años, o bien que reglamentariamente se haya calificado como rendimientos obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo.

 

Teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 12.1 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, en el que se clarifican los supuestos en los que los rendimientos de trabajo se consideran obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo, y al no corresponder la indemnización a ninguno de ellos, la respuesta a la cuestión planteada exige analizar si dicha renta puede entenderse generada en un período superior a dos años.

 

En este sentido, la DGT señala que en estos supuestos, la indemnización percibida por el directivo por el pacto de no competencia postcontractual como consecuencia de su despido, no es un hecho generador de la precedente relación contractual, sino que es un hecho puntual y aislado del despido. 

 

Sentado todo lo anterior, la DGT concluye que, al no considerar que la indemnización objeto de análisis cumpla con los requisitos exigidos en el artículo 18 LIRPF, ésta no puede beneficiarse de la reducción del 30 por ciento prevista en la normativa reguladora del IRPF, ya que, ni se trata de un rendimiento calificado reglamentariamente como irregular, ni puede considerarse que dicha renta tenga un período de generación superior a dos años. Sentando de esta forma la DGT, un  criterio que confluye con anteriores declaraciones de este centro en materia de pactos de no competencia postcontractual (CV0763-16).

 

 

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