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El cese del Administrador

8/2020

30.10.2020

Tramitación del cese del Administrador

 

En primer lugar, habrá que levantar un acta de la junta de socios en la que conste el acuerdo de cesar al Administrador, que deberá estar firmada por todos los asistentes e incluso por el administrador.

 

En las sociedades limitadas el acuerdo de cese requiere de la mayoría de votos válidamente emitidos, siempre y cuando representen como mínimo una tercera parte del capital social, salvo que los Estatutos dispongan una mayoría superior.

 

Por su parte, en las sociedades anónimas el cese se acordará por mayoría simple de los votos de los accionistas presentes o representados en la junta.

 

Seguidamente, el resto de administradores o el nuevo administrador certificará por escrito la voluntad de los socios respecto al cese y, en su caso, nombramientos, que documento que deberá ser firmado por el Administrador saliente. Para evitar elevar a público el documento, se puede proceder a la legitimación de las firmas y después se presentará en el Registro Mercantil para su inscripción.

 

Si el Administrador saliente no está localizable o se niega a firmar el certificado, se tendrán que realizar los documentos anteriormente indicados y solicitar al Notario que notifique el cese al Administrador. Posteriormente se presentará el certificado y el justificante de notificación al saliente en el Registro Mercantil.

 

Cuando el Administrador es cesado de su cargo, ello no genera derecho a indemnización alguna, salvo que los Estatutos dispongan lo contrario.

 

Administradores suplentes

 

Para evitar que se puedan dar situaciones en las que un Órgano de Administración quede desgobernado, por ejemplo, por un cese, es recomendable que las empresas nombren a un Administrador suplente para que ocupe el cargo de ser necesario por la salida del Administrador oficial.

 

Las empresas podrán tener más de un administrador suplente indicando en el orden en que ocuparán las vacantes y la duración del cargo, que debería estar ligado a lo que dispongan los Estatutos. Si el Administrador suplente ocupa el cargo de otro y el plazo de duración es determinado, ejercerá dicha posición por el tiempo que le quedaba al saliente.

 

Aunque el nombramiento de un apoderado puede salvar la situación ante una posible salida de administradores, hay determinados aspectos que solo puede realizar un Administrador como la convocatoria de la junta de socios, por lo que es recomendable contar con un Administrador suplente. 

 

 

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