La entrega de dividendos a cuenta

17/2019

30 de diciembre de 2019

Martín Fernández Castro

Con carácter general, el reparto de dividendos en las sociedades de capital se encuentra sometido a los siguientes requisitos:

 

  • En primer lugar, la junta general resolverá sobre la aplicación del resultado del ejercicio de acuerdo con el balance aprobado.

 

  • Una vez cumplido lo anterior, podrán repartirse los dividendos con cargo a los beneficios del ejercicio o a las reservas de libre disposición si el valor del patrimonio neto no es o, a consecuencia del reparto, no resulta inferior al capital social.

 

  • Si existieran pérdidas de ejercicios anteriores que provocaran que el valor del patrimonio neto resultara inferior al capital social, el beneficio habrá de destinarse a la compensación de estas pérdidas.

 

  • Por último, no se podrán distribuir beneficios en caso de que el importe de las reservas disponibles sea inferior al importe de los gastos de investigación y desarrollo.

 

Sin embargo, en ocasiones los socios de las sociedades de capital tienen necesidades de liquidez, para lo cual el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (LSC) ofrece otra posibilidad, como es la figura de los dividendos a cuenta.

 

En este sentido, el artículo 277 de la LSC “Cantidades a cuenta de dividendos”, regula precisamente la posibilidad que los socios de una sociedad de capital distribuyan cantidades a cuenta de los dividendos futuros de la propia sociedad, para lo que exige el cumplimiento de una serie de requisitos:

 

  • En primer lugar, esta distribución debe ser acordada por la junta general o por los administradores de la sociedad.

 

  • Además, los administradores deben formular un estado contable que acredite que existe liquidez para llevar a cabo la distribución, el cual deberá incluirse, posteriormente, en la memoria.

 

  • La cantidad a distribuir estará limitada a la cuantía de los resultados obtenidos desde el fin del último ejercicio, deducidas las pérdidas procedentes de ejercicios anteriores y las cantidades con las que deban dotarse las reservas establecidas por Ley o por los estatutos sociales, así como la estimación del impuesto a pagar sobre dichos resultados.

 

Debe tenerse en cuenta, además, de que esta distribución, en la medida que debería considerarse como un reparto de dividendos, si bien adelantado en el tiempo de lo que correspondería en la situación ordinaria (aprobación de cuentas y reparto, en su caso), también se encuentra sometido a la obligación de restitución de dividendos prevista en el artículo 278 LSC en virtud de la cual las distribuciones de dividendos y dividendos a cuenta que contravengan la ley deberán ser restituidas por los socios que las hubieren percibido, con el interés legal correspondiente si se prueba que los socios receptores conocían o no podían ignorar la irregularidad.

 

De conformidad con la literalidad de la LSC, parece que no resultaría posible repartir como dividendos a cuenta los obtenidos durante un ejercicio cerrado, pero cuyas cuentas aún no hubieran sido aprobadas (la LSC establece que “la a distribuir no podrá exceder de la cuantía de los resultados obtenidos desde el fin del último ejercicio”, lo que descartaría esta posibilidad).

 

En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que la norma europea tiene una redacción más completa y establece que el importe “no podrá exceder del importe de los resultados obtenidos desde el fin del último ejercicio cuyas cuentas anuales hubieran sido establecidas”.

 

Por ello, entendemos que sí debería existir tal posibilidad.

 

En cuanto a la tributación de los dividendos, el artículo 25 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (LIRPF) establece que los dividendos tendrán la consideración de rendimientos íntegros del capital mobiliario, los cuales se integran en la base imponible del ahorro.

 

En línea con lo anterior, la tributación en el caso de personas físicas sería la siguiente:

 

  • Hasta 6.000 euros: 19%.
  • Entre 6.000 y 50.000 euros: 21%.
  • Más de 50.000 euros: 23%.

 

En caso de socios personas jurídicas, el dividendo supondría una renta más, a integrar en la base imponible del impuesto sobre sociedades, que, con carácter general, tributará al tipo del 25%.

 

Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que el proyecto de Presupuestos Generales del Estado preveía subidas en esta tributación, por lo que la información anterior podría verse modificada.

 

 

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