Resolución de controversias

16/2019

16 de diciembre de 2019

Marta Moreira Fernández

Contar con un pacto efectivo entre las partes sobre la resolución de conflictos que puedan surgir en una relación comercial regulada con contrato, ya sea en cuanto a la interpretación de alguna cláusula o respecto a la aplicación del contrato, o sin contrato, puede llegar a ser una cuestión fundamental para permitir una correcta defensa de los intereses de cada parte, y para reducir costes en caso de tener que reclamar.

 

Tribunales

 

La mayoría de las veces, los conflictos que puedan surgir entre las partes de un contrato se resuelven a través de los Juzgados y Tribunales.

 

En nuestro ordenamiento encontramos la sumisión expresa, que se trata de un acuerdo escrito entre las partes, que se plasma en un contrato o en un documento independiente, donde se designa la circunscripción a cuyos tribunales se someten (art. 55 Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC)).

 

Por otro lado, esta la sumisión tácita, que se da cuando el demandante interpone una demanda (art. 56 LEC) ante unos Juzgados concretos y el demandado se persona en autos sin plantear la declinatoria, es decir, aceptando como competentes esos Juzgados.

 

De este modo, es recomendable incluir en los contratos una cláusula que determine qué Juzgados y Tribunales serán competentes en caso de discrepancias. Compensará pactar los de la propia ciudad donde esté establecida la empresa que redacta el contrato, ya que ello implicará una reducción de costes al no tener que desplazarse a otra ciudad para la celebración del juicio (representante legal, testigos, etc.), e incluso puede ser una medida disuasoria para que el contrario no reclame si tiene que hacerlo en unos Juzgados y Tribunales distintos a los de su domicilio.

 

Si no se pacta nada al respecto, como norma general serán competentes los Juzgados y Tribunales del domicilio del demandado. De este modo, si un cliente ubicado en Sevilla tiene pendiente de pago una factura y pese a los requerimientos no la abona, el acreedor tendrá que interponer una demanda ante los Juzgados de Sevilla.

 

Hay que tener en cuenta, que ciertas normativas imponen a las partes unos Juzgados y Tribunales concretos, por lo que no se puede pactar nada al respecto, como ocurre con lo relacionado con los consumidores o arrendamientos.

 

Arbitrajes

 

Otra posibilidad para resolver las controversias surgidas en una relación comercial es acudir al arbitraje. En caso de pactarse este sometimiento, las partes no podrán acudir a los Juzgados y Tribunales ordinarios en caso de querer reclamar, salvo que la cláusula sea nula. Por tanto, se trata de un procedimiento privado de solución de controversias.

 

Para que el pacto de sometimiento sea válido, es preciso que se determine el tipo de arbitraje al que se deberá acudir, pudiendo ser:

 

  • De Derecho. En este caso, la controversia se resolverá aplicando las leyes que correspondan, y el árbitro será un Licenciado/Graduado en Derecho. En caso de que las partes estén establecidas en diferentes países es importante, que se indique la normativa que deberá aplicarse.
  • De Equidad. La discrepancia se solucionará aplicando criterios técnicos, y el árbitro será un profesional experto en la materia sobre la que se reclame, que resolverá según su leal saber y entender.

 

También es importante indicar el lugar donde se celebrará el arbitraje y conocer el número de árbitros que intervendrán para la resolución del conflicto.

 

¿Tribunales o Arbitraje?

 

El Laudo (la Resolución) que se dicta en el Arbitraje suele ser más rápido que la Sentencia en el Procedimiento Judicial, ya que deben dictarlo en un plazo máximo de 6 meses y no suelen tener tanta carga de trabajo.

 

Hay que tener en cuenta que en el arbitraje no hay instancias superiores a las que recurrir el Laudo en caso de desacuerdo sobre el fondo del asunto, pues solo se puede interponer una acción de anulación por motivos formales ante los Juzgados y Tribunales. Mientras que, en la vía ordinaria, si que se pueden interponer varios recursos.

 

En cuanto al coste, hay arbitrajes que pueden ser menos costosos que acudir a un juzgado, pero dependerá en gran medida de la cuantía que se reclame y del lugar donde se ubique el arbitraje, ya que si se pacta uno que esté situado en el extranjero el coste se puede incrementar considerablemente.

 

 

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