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Reclamación de deudas

30 de abril de 2021

Cuando nos encontramos ante una factura impagada el primer paso consiste en remitir una comunicación reclamando al deudor la cantidad pendiente y en caso de no regularizar la situación en el plazo indicado, se puede proceder con alguno de los mecanismos que a continuación analizamos:

 

Procedimiento monitorio

 

Se trata de un procedimiento sencillo y económico para reclamar deudas. Con carácter previo al inicio de este procedimiento judicial, realizamos una serie de averiguaciones sobre el deudor:

 

  • Solicitar un informe comercial y mercantil para conocer su solvencia y posibles incidencias.
  • Solicitar una nota en el Registro de la Propiedad para comprobar si tiene inmuebles y sus cargas.
  • Comprobar si está inscrito en el Registro Público Concursal.
  • Investigar si el local/oficina continúan abiertos lo que significa que sigue teniendo actividad.
  • Confirmar el domicilio del deudor a efectos de notificaciones. Si finalmente el deudor no se encuentra en el domicilio que consta en los registros públicos, se podrá solicitar al Juzgado que averigüe otra ubicación donde se pueda encontrar. 

 

Si finalmente el deudor resulta solvente y la acción judicial puede prosperar, se presentará la petición inicial de procedimiento monitorio, identificando a las partes y la deuda junto con los documentos que acrediten su existencia. Dado que es necesario presentar la demanda y sus copias en papel, si el domicilio del deudor está en otra localidad distinta a la del reclamante, puede llegar a ser necesario contratar a un abogado o procurador para que hagan esos trámites, aunque su intervención no sea obligatoria.

 

Por otra parte, si la parte reclamante es una empresa, tendrá que pagar la correspondiente tasa judicial.  

 

El Juzgado de Primera Instancia competente será el que corresponda al domicilio del deudor que se haya indicado en la petición inicial del monitorio. Si finalmente es localizado en un domicilio que pertenece a otro partido judicial, se archivará ese procedimiento y se tendrá que presentar otro en el Juzgado que corresponda.  Ahora bien, si no se conoce la ubicación real del deudor es preferible acudir a un procedimiento declarativo que permite la notificación al demandado por edictos, sin necesidad de archivar las actuaciones (extremo que no ocurre en el monitorio).

 

Una vez admitida la petición por el Juzgado, éste dará traslado del escrito al deudor para que se pronuncie en el plazo de 20 días, pudiendo: pagar, oponerse a la reclamación o no manifestarse.

 

En caso de que se oponga habrá que acudir a un juicio declarativo (verbal u ordinario) y se discutirá sobre el fondo del asunto - si procede o no la deuda reclamada. Por este motivo, si con carácter previo se prevé la oposición del deudor por no estar conforme con la deuda reclamada es preferible evitar el monitorio y acudir directamente al procedimeinto declarativo que corresponda.

 

Si, por el contrario, el deudor no se manifiesta frente a la reclamación o pese a anunciar el pago de la deuda finalmente no lo realiza, habrá que acudir a otro procedimiento judicial, presentando una demanda ejecutiva. En este caso, no se discutirá sobre el fondo del asunto, simplemente se procederá a embargar los bienes del deudor para saldar la deuda contraída.

 

Si no se conocen los motivos por los que el deudor no quiere asumir el pago de la factura, un monitorio es una buena alternativa, pues de oponerse tendrá que explicar los motivos de esa decisión.

 

Requerimiento notarial

 

Otra alternativa al procedimiento monitorio es realizar la reclamación de la deuda ante un notario del domicilio del deudor cualquiera que sea la cuantía. Quedan excluidos de este mecanismo los deudores que sean considerados consumidores.

Al igual que en el procedimiento monitorio, para que el notario pueda realizar la reclamación, habrá que identificar a las partes y la deuda junto con la documentación que acredite su existencia.

 

Una vez recopilada la información y documentación necesaria, el notario, al igual que el Juez en el procedimiento monitorio, realizará el requerimiento formal al deudor para que en el plazo de 20 días: pague la deuda, se oponga, pudiendo también no manifestarse al respecto.

 

Esta vía de reclamación también puede desembocar en un procedimiento declarativo si el deudor se opone (discutiendo en sede judicial el fondo del asunto) o en uno ejecutivo (embargo de bienes) si el deudor no paga tras el requerimiento notarial. Los costes en que se haya incurrido para reclamar la deuda en el notario se adicionarán a la cantidad que se pretenda exigir al deudor en sede judicial.

 

Normalmente el requerimiento notarial se notifica al deudor antes que la demanda de monitorio, por lo que suele ser un procedimiento más rápido.

 

Al igual que el monitorio, es preferible descartar esta opción si no se conoce el domicilio del deudor y si se prevé su oposición.

 

 

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